VOLVIENDO A MÍ: PORQUÉ DECIDÍ RECONSTRUIR MI VIDA DESDE LAS PEQUEÑAS ACCIONES
Durante mucho tiempo me dijeron que debía elegir un solo camino, una sola pasión, y mientras pasaba el tiempo comencé a creerlo y a pensar que la solución era elegir una sola versión de mí.
Sentía que si me gustaba el crochet, también debía dejar espacio para el yoga, el karate, los libros, enseñar, escribir, dedicarme solo a mi profesión o simplemente perderme observando la naturaleza.
¡Quería hacerlo todo!
Y, precisamente por eso, muchas veces terminaba sin hacer nada o dejando proyectos a medias.
Este artículo no trata sobre cómo encontré la respuesta.
Trata sobre el día en que entendí que quizás nunca tuve que elegir.
Solo necesitaba volver a mí.
Cuando todo parecía demasiado
A lo largo de mi vida he creado y estudiado muchas cosas (¡hasta orfebre fui!), porque siempre quiero investigar o llegar un poquito más allá de las cosas que me resuenan o me hacen sentir la necesidad de explorarlas y también crearlas. No tenía una sola pasión: tenía muchas y, creyéndome una superwoman que lo podía todo, siempre quería aprender algo nuevo; siempre insistí en que mi pasión podía llevarme al éxito.
Pero, entre tantas adversidades y escuchando las frases que siempre me decían —“mucho abarca, poco aprieta” o “debes dedicarte solo a una cosa, no puedes hacerlo todo”—, desde ahí comencé a intentar en un solo oficio, obtuve mi título y comencé a dedicarme años a mi carrera, con altos y bajos, en un sistema sometido donde te decían lo que debías estudiar y cómo hacer tu trabajo, donde no había cabida al entendimiento de nuestras funciones y la importancia de ésta, así entre todos estos tropiezos, en estos ir y venir hice muchas cosas más, aprendí y conocí otras áreas, con todo esto comencé a sentir que debía dedicarme a una sola cosa y que eso debía ser algo que me generara la estabilidad económica necesaria para vivir, sin importar si era una pasión o no.
El problema nunca fue tener muchos intereses
Viviendo mucho tiempo bajo la presión de las opiniones, de la necesidad de sostener un hogar cuando eres madre soltera y con sueños que algún día esperaban tener su lugar en la realidad. Me gusta hacer todo, el crochet que lo aprendí de niña, la escritura que me reconfortaba cuando me sentía mal, el yoga que lo estudié ya adulta cuando llegó pandemia, el diseño para crear piezas nuevas que se inspiran en mis intereses, entre todo esto y el pasar del tiempo, aprendiendo algo nuevo, siempre había una nueva idea esperándome.
Pero con el tiempo entendí que el problema nunca fue mi curiosidad. El verdadero problema era querer hacerlo todo a la vez, avanzar en todo al mismo tiempo, exigiéndome resultados inmediatos y sintiendo culpa cuando no podía sostener ese ritmo, o que si no daba resultados en el corto plazo ya estaba buscando otra idea, otro negocio u otro trabajo, pero debía tener algo que me diera el sustento para vivir y mantener a los míos, nunca me faltó, muchas de mis ideas me dieron lo necesario, tanto en el aspecto económico, como el aprendizaje de que la vida no siempre te mantendrá en un solo camino y que todos te dejarán lecciones y te harán ser la mujer consciente que algún día podrá definir todo y tomar ese camino que la llevará a su meta.
Empecé a buscar una forma distinta de crear y habitar
Poco a poco dejé de preguntarme cómo podía hacer más y empecé a preguntarme cómo quería vivir y de qué quiero vivir. Descubrí que crear no tenía por qué ser una carrera contra el tiempo, ni tampoco algo que me diera resultados mágicos de la noche a la mañana, podía hacerlo desde la calma, respetando mis propios ritmos, manteniendo la constancia, enfocada en el propósito, celebrando los pequeños avances y entendiendo que construir una vida también es un proceso creativo.
Tuve momentos de colapso y mi ansiedad activada constantemente, pero también tuve la capacidad de comenzar a reflexionar, de comenzar a ser consciente de mis pensamientos, de mi sentir, gracias a mis propias lecturas, a mis instancias de creación, pude darme cuenta que tengo todo para vivir de mis sueños y llegar a diseñar mi vida en riqueza. Solo me cansé de dar vuelta, de repensar, de lamentar por lo que aún no he podido lograr y comencé a crear una lista con lo que tengo, un FODA completo, un escáner de mi vida, mi pasado, mi presente, y ahí fue cuando me di cuenta de que el cimiento para construir la vida que deseo es a partir de lo que ya tengo, aprovechar y agradecer.
La decisión
Fue entonces cuando decidí dejar de intentar encajar en una sola etiqueta, porque descubrí que todo lo que quiero hacer, tienen una conexión importante entre cada una de ellas, así nació Prisci Roma como un espacio donde pudiera unir todas las partes de mí: la creatividad, el crochet, el bienestar, el movimiento, la escritura y las pequeñas acciones que me ayudan a construir una vida más consciente. No nace porque tenga todas las respuestas, sino porque quiero compartir el camino mientras lo recorro.
Mientras me adentraba en este camino y comenzaba a construir lo que sería mi marca personal, me daba cuenta que esto no era solo una marca, es mi universo. Tuve dudas, tropiezos y también replanteamientos, pero cada vez que creaba se abría una luz de claridad, cada vez todo tenía más sentido y todo lo que hacía se unía con un hilo conductor que me llevaba a mi bienestar, a sentirme plena y darme cuenta que eso era para mí. Esta construcción no ha sido fácil, es una decisión que conlleva otras pequeñas decisiones, en el entorno, el trabajo en mí misma, mis hábitos, mi enfoque, mi organización, en fin, pero todo esto con el propósito de llegar a alcanzar los sueños que en algún momento de mi vida se durmieron. Ahora compartiré este camino no solo como una marca, sino como la persona detrás de todo este universo que espera ser iluminado por personas que se identifiquen con esta historia.
Qué encontrarás en este espacio
Este blog será un diario de proceso, aquí encontrarás proyectos de crochet y también lo que comienzo a explorar, el macramé, ideas para desarrollar la creatividad, reflexiones sobre la multipotencialidad, el slow living, hábitos que me ayudan a vivir con más calma, mis encuentros con el yoga y pequeñas acciones cotidianas que, con el tiempo, terminan transformando la vida. No busco mostrar una vida perfecta, porque la perfección es subjetiva; quiero compartir una vida real, en constante construcción y aprendizaje, una marca, una persona que se reconstruye así misma, que al compartir su mundo lo enriquece con las experiencias de quienes forman parte de esta comunidad.
Hoy sigo teniendo días donde dudo de mí.
Sigo empezando proyectos sin saber exactamente hacia dónde irán.
Pero ya no vivo eso como un fracaso, lo vivo como parte del proceso creativo.
Si alguna vez has sentido que tienes demasiados intereses, que vas más lento que los demás o que estás intentando reconstruirte desde cero, quizás este espacio también sea para ti. Este es solo el primer capítulo, es el inicio de este maravilloso viaje donde espero podamos juntos y juntas formar una gran comunidad de bienestar y creatividad hecha con nuestras manos.
Tres ideas para llevar
🌿 No necesitas tener todo resuelto para empezar.
☕ Las pequeñas acciones cambian más que los grandes planes.
🧶O se te va el miedo, o se te va la oportunidad y el miedo solo se va cuando decides accionar.
¿Te has sentido alguna vez queriendo hacer de todo y sin un rumbo fijo?
Me encantaría leer tu experiencia y opinión.
Con cariño,
Priscila Romane
By Prisci Roma
"Crear con calma. Vivir con intención."